¿Cómo la agricultura industrial afecta nuestro ecosistema?​

¿Cómo la agricultura industrial afecta nuestro ecosistema?​

El alimento es una necesidad básica del ser humano, y una dieta saludable es un componente esencial de nuestra salud y bienestar. Con el tiempo hemos desarrollado un sistema de producción y suministro complejo y cada vez más globalizado para satisfacer nuestras necesidades de alimentos.

Estos sistemas de producción y suministros de alimentos a escala industrial han terminado por amenazar el ecosistema aumentando los gases de efecto invernadero y por lo tanto perjudicando al cambio climático y al bienestar de la tierra.

Los datos nos dicen que …

Aunque habitualmente se asigna a la agricultura un 14 % de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, si sumamos también la energía utilizada en la agricultura y los cambios de uso del suelo para aumentar la superficie agraria (tala y quema de árboles) éstas pueden llegar a superar el 30 % de las totales.

La demanda de productos agrícolas está estrechamente vinculada a la ganadería, que consume la mitad de las cosechas mundiales,  a parte de ser la responsable de la mayor parte del uso del terreno y agua en el mundo, o que conduce a la pérdida de hábitats y otros impactos ecosistémicos negativos 

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Las principales prácticas de la agricultura industrial que afectan al cambio climático son:

Deforestación: La deforestación y degradación de los bosques, genera emisiones de gases de efecto invernadero. Estas provienen, no solo del cambio del suelo y la tala de árboles, sino también de la utilización del fuego y de la maquinaria que consume combustibles. Estos espacios que son usados para aumentar la superficie agraria y de ganado.

Monocultivos: La tendencia hacia las prácticas agrícolas industriales como el monocultivo ha dado lugar a vastas áreas (incluso biomas enteros) que han sido esencialmente despejadas de gran parte de las variedades de plantas a excepción de algunas como la soja, el azúcar, el maíz o el trigo. El resultado es la creación de “desiertos verdes” que hace que estos cultivos no solo sean perjudiciales para el medio ambiente, sino también una amenaza a largo plazo para la agricultura. Esto se debe a que el hecho de cultivar solo uno o dos tipos de plantas sobre vastas extensiones de tierra crea un ciclo destructivo que agota los nutrientes del suelo dejándolo incapaz de soportar un crecimiento saludable. Eso a su vez hace que aumenten el uso de fertilizantes sintéticos, creando nueva oportunidades para las plagas, malas hierbas y enfermedades que con una biodiversidad  saludable, suprimiría por si sola.

Contaminación de suelos por agroquímicos y fertilizantes:
A causa de los monocultivos, como ya se vio en el punto anterior, hace que sea necesario el uso de agroquímicos y fertilizantes nitrogenados. Los fertilizantes nitrogenados producen la liberación de gases como el óxido nitroso y el amoníaco, así como fugas de nitrato. El uso de pesticidas convencionales, tales como herbicidas, insecticidas y fungicidas, emiten gran cantidad de gases de efecto invernadero, especialmente CO2.  

Contaminación por gas metano proveniente del ganado: El sector de la ganadería está repartida por todo el mundo debido a la demanda de carne en nuestra dieta. Este es el responsable  casi la cuarta parte de todas las emisiones del metano en el planeta, estos principalmente se produce por los procesos fermentativos de los animales rumiantes.

¿Qué podríamos hacer?

Se han hecho estudios sobre los efectos de nuestra dieta en el medio ambiente y existe un consenso creciente de que una transición a una dieta basada en plantas, cereales y legumbres ayudaría. Además del retorno a una dieta tradicional andina es un buen ejemplo, ya que se encuentra basada en cereales andinos como la quinoa, kiwicha, cañihua, etc. ademas de diversos insumos que aportan y mantienen un balance nutricional completo.